
Hace cuatro años en Austin, Texas, en un toque de punk adolescente presentando a la banda Cat Scratch, donde ninguno de sus asistentes parecía suficientemente mayor para manejar había en la audiencia una chica de 13 o 14, usando un corte desordenado, lentes nerd de marco negro y un parche en su chaqueta en el que se leía Cheer up emo kid.
Para los geeks de la música en los treintaitantos que estaban en el show, el parche les parecía adorable y los dejaba perplejos en la misma proporción. En la manera en que el modo de vestir y la subcultura de esta muchacha debería ser de sus padres. En cambio, para los melómanos que experimentaron el emo en su primera encarnación hace muuucho tiempo en los 80s, la confusión era: ¿Cómo un pequeño chico sabe de emo, y cuándo exactamente emo se convirtió en una ofensa?
Cuatro años antes el término emo, y las bandas etiquetadas emo como Jimmy Eat World y Fall Out Boy estaban lejos de las escenas musicales oscuras y las páginas de la revista Teen People. Y los adultos —tanto padres como melómanos— están más confundidos que nunca. ¿Es emo un tipo de música? —y sí es así en qué se diferencian del punk sus guitarras estridentes y letras para torcer las tripas?— ¿Es emo una moda? —Y sí es así que hace diferente su cabello negro, los múltiples piercings y el maquillaje del estilo gótico?— ¿Y qué carajo significa emo en todo caso?
La respuesta es ésta: Emo significa diferentes cosas para diferentes personas. Abreviación para “emotivo” o “emocional” (dependiendo de a quien le pregunte), el emo descrito como un fenómeno amorfo enfurece a los fieles a su versión. Pero como ya sabemos en el virus de mutación constante que es la Cultura Pop Gringa, esos son los hechos. Y esto explica el por qué.
Emo como música
Mucho antes de que Fall Out Boy se propagara por las ondas de MTV (o sus miembros incluso nacieran), dos bandas surgieron de mediados de los 80 en la escena punk de Washington. Líderada por las primeras bandas renombradas de hardcore, Embrace y Rites of Spring dejaron atrás su antiguo estilo para proseguir con algo más complejo.
Las bandas sacaron su inspiración de Zen Arcade el LP de Hüsker Dü, que mostró a los punks de todos lados que las guitarras cáusticas y cultas, y las letras angustiosas significaban catársis (y no música frágil -de niñas). La versión de estas dos bandas cautivó y la Summer Revolution de 1985 en el D.C. comenzó.
Encontrar el cómo “emo” obtuvo su nombre es algo borroso. Se comenta de un hombre en la audienca de Embrace gritando “emocore” como un insulto porque se sintió traicionado por Ian McKaye el que fuera líder de la banda Minor Threat y la dejó por una música más introspectiva. (Algo así como el “Judas” que se le gritó a Bob Dylan cuando incursionó en lo eléctrico). Al parecer McKaye lo dijo (burlándose de sí mismo) para una revista. Otros le dan el crédito a Rites of Spring.
Quienquiera que haya dicho “emo” primero, ninguna banda duró mucho. En 1987, McKaye (también fundador de el sello indie Dischord) y el líder de Rites Guy Piccioto formaron Fugazi. (Sigan conmigo, les prometo que no se pone complicado.) Tan meticuloso como su ideal de arte-primero-que-comercio y su sonido cerebral-pero-visceral, Fugazi inspiró la segunda ola del Emo.
A mediados de los 90 Sunny Day Real Estate, una banda de Seattle inspirada en Fugazi mezcló el sonido con el grunge doméstico. Es más o menos por ésta época que el emo empezó a tomar múltiples definiciones —gracias-a-ti Intenet. Los geeks de la música en la web esparcieron sus palabras, y el género se convirtió en dos: emocore e indie emo. Originalmente asociados con música de canciones con estructura no-tradicional, densa y corrosiva (sin verso, coro, verso), el emocore mantuvo su definición original mientras el indie emo se definió con un sonido pop más accesible como el que se le ha escuchado a bandas como Weezer, Jimmy Eat World, The Promise Ring y The Get Up Kids. Con espacio en la radio y en MTV. Ahora emo le pertenece al mundo.

Emo como una declaración de la moda
Para muchas disquera el emo se convirtió en el Grunge del nuevo milenio. Las bandas que fueron inspiradas por el espíritu arte-sobre-comercio de Fugazi se disolvieron o cambiaron de dirección. No importó. El Emo mutó en algo comercializable. Dashboard Cofessional surgió como una banda emo, a pesar de sus canciones más típicas del pop con temas como “estoy triste” o “perdí a mi chica”.
En estos días, “estoy triste” es la definición más común asociada al emo. Es un refugio para chicos que se sienten como forasteros. Mientras tanto, nuevos termos como “screamo” y “nu metal” son acuñados por los que mantienen-la-llama, quienes amaron al emo en toda su gloria de el Summer Revolution (pero no quieren verse como niñas).
Como cualquier subcultura, hay un uniforme. Puede buscar emo en la categoría de ropa de eBay y encontrar varios cientos de ejemplos [clic]. Encontrará muchas camisas tipo Frank Sinatra de los 50s junto a otro puñado de prendas como de tienda de ahorro asociadas a otras subculturas musicales (indie, mod, goth, punk, rockabillity, etc.). Los pantalones son ajustados y el pelo por lo general un poco lacio y caído —hay algunos dos o tres estilos más que caben.
En el sentido de la moda, el nuevo emo es el outlet perfecto para los jóvenes inconstantes probando con personalidades. Cansado de Fall Out Boy? Cambie algunos accersorios, un poco de delineador y listo! Ya retomó el gótico! Y para los melómanos enfurecidos de allá afuera por la desparición de la que fué una etiqueta válida de un género, hay un par de opciones. Gritar insultos como aquel personaje de el toque de Embrace. O, como Ian McKaye el fundador de el verdadero emo, llamarse a usted mismo emo con una sonrisa y un guiño consciente… e ir a escribir un poco de mala poesía adolescente.
[Puff me demoré como dos horas traduciendo, texto 'What exactly is emo, anyway?' de Helen A.S. Popkin ya saben que hacer sí hay aportes o correcciones]
